
Lo primero que aprendí cuando me empecé a documentar para este proyecto fue la diferencia entre reconstrucción y recreación.
Cuando se reconstruye un elemento del patrimonio se busca ser lo más fiel posible a su realidad histórica. Es un trabajo científico que requiere una gran preparación y unos sólidos conocimientos de aquello que se quiere reconstruir, de su entorno y de su contexto histórico. Mi formación es puramente plástica y mis conocimientos sobre la historia de Menorca reducidos, así que el camino para mi era el de la recreación.
Cuando hacemos una recreación lo que pretendemos es «dar vida» a algo que ya no existe con un enfoque más divulgativo y con unos requisitos menos estrictos. Es un trabajo más artístico y que deja espacio a la interpretación, muchas veces por falta de información y datos verificables. Podemos permitirnos soñar un poco y rellenar los espacios vacíos con la masilla de la imaginación.
Rellenando huecos
Los dos periodos mejor documentados de la historia menorquina son sin duda la época prehistórica que engloba la cultura talaiótica, y el momento histórico alrededor de la dominación británica de la isla.
La primera gracias el esfuerzo y el trabajo de muchas personas que han dedicado y dedican su vida al estudio de ese patrimonio único con el que tenemos la suerte de convivir. Lo segundo por la gran cantidad de información y documentos que nos han llegado de ese periodo debido en gran parte a los propios contemporáneos, que dejaron ingentes testimonios y crónicas que hoy en día podemos estudiar.
Entonces ¿Porque no recrear alguno de esos momentos? ¿Porque empezar por lo más difícil?… Pues precisamente porque es ese vacío y ese espacio indefinido el me estimula y me hace soñar. Es ese hueco el que puedo ayudar a rellenar un poquito, con este humilde proyecto, y contribuir a generar un poco de interés por ese periodo tan importante en el devenir de nuestra isla.
Lo otro se parece demasiado a un trabajo serio para el que no me siento preparado. De momento.
Buscando las piezas del puzzle
Si nos imaginamos la historia como una gran puzzle que se va completando a medida que se hacen hallazgos y que va mostrando partes más o menos inteligibles de un todo aún incompleto, podemos visualizar un gran espacio vacío entre los dos periodos mencionados, así que me toca salir buscar piezas para rellenar los huecos.
Lo primero que se me ocurre es lo más obvio; ponerme a leer. Busco referencias sobre la muralla de Mahón en línea y encuentro algunos documentos interesantes pero sobre todo en los libros y enciclopedias sobre la historia de Menorca. Poca información útil para una reconstrucción visual.
Mapas
La primera documentación gráfica que me encuentro son algunos mapas y planos:

Con este plano que representa el estado de la ciudad tras el asalto de los turcos en el 1535 empiezo a confirmar algunos puntos; la muralla des castell que data de la época romana aún se conserva, la ciudad tiene cuatro puertas sin contar las de la muralla interior y el trazado coincide con calles reconocibles. Eso sí, los nombres se desvían bastante de los que las fuentes escritas mencionan.

El siguiente dibujo de Mahón que me llama la atención, es bastante inexacto en cuanto a la planimetría que muestra pero tiene tres detalles que me confirman cosas que había leído en los documentos: el hospital, la universidad (antiguo ayuntamiento) y el palacio real (actual gobierno militar). Al menos la toponimia si que coincide con las fuentes escritas que he podido encontrar.
Pero la pieza que más información me aportó y que empieza a cerrar el circulo fue el plano que ilustra este post, realizado en la época británica y que, sin ser medieval empieza a dar pistas importantes y confirma muchos detalles interesantes.
Lo primero que hago es superponerlo sobre una imagen de satélite de Maó para asegurarme de su exactitud, y sorprendentemente coincide casi al milímetro con el trazado actual.


Esta comparación es clave para confirmar varias cosas que he leído en la documentación escrita:
- El número de accesos a la ciudad, a los que hay que sumar los dos nuevos construidos durante la dominación británica.
- La ubicación del antiguo hospital y su iglesia, de época medieval, entre el carrer de l’Esglesia y el carrer de Sant Roc.
- La ubicación de la Universitat de Maó, probablemente en el solar que ahora ocupa una conocida inmobiliaria.
- El trazado de la calle de ronda por el interior de la muralla puede observarse actualmente cubierto por casas, a excepción del carrer Alaior y el carrer Pont de l’Angel, últimos vestigios de dicha calle.
- Aún se puede ubicar el emplazamiento de varias de las torres, tanto de la muralla medieval como de la romana.
Gracias a conversaciones con historiadores y arqueólogos consigo añadir algunas piezas más a la composición que va tomando forma en mi cabeza; en el interior del convento de las Concepcionistas, junto al ayuntamiento, existen los restos de una de las torres romanas, al menos una de las torres medievales sigue en pie en el interior de una vivienda del carrer de Rector Mort, la actual plaza Colón fue el mercado de la ciudad e incluso llegó a tener un edificio con arquerias en el siglo XVIII.
Finalmente, por algunas imágenes que encontré en la fantástica web que es Imatges d’en primer descubro que el portal de na Gentril, por donde la ciudad romana salia al mar resistió (o al menos su arqueria) hasta 1915 cuando se demolieron las casa que ocupaban el tramo de muralla hasta la torre del primigenio portal de la Mar, la cual estuvo en pie por lo menos hasta 1905.




Una imagen incompleta
Con esta poca y dispersa información es imposible tener una imagen completa de como debía ser el Maó medieval. Quedan muchas dudas por resolver respecto a la ciudad que encontró Pere IV pero tenemos algunos datos que permiten hacer algunas conjeturas.
El Maó del periodo musulmán es una ciudad en decadencia y casi abandonada, que ha retrocedido respecto a la época alto imperial, por lo que se puede deducir que los conquistadores se encuentran con un montón de casas en ruinas, y quizá eso explique porqué no hay cristianos construyendo las murallas; están reconstruyendo sus recién adquiridas propiedades.
Se sabe que la población musulmana de aquel periodo era rural en su mayoría, a excepción de quienes habitaban en Madina Menurqa (Ciudadela) y en el núcleo de población del castillo de Santa Águeda, por lo que cuando rey conquistador asigna a 11 cautivos sarracenos la construcción de la muralla, un número desproporcionado comparado con la magnitud de la empresa, se hace evidente que hay una importante falta de mano de obra.
El arraval que encuentran los cristianos, y antes que ellos los musulmanes, tiene que contener vestigios de su pasado romano; villas abandonadas o reconvertidas, jardines reutilizados como huertos, restos de edificios públicos… ¿Quedaba en pie algún resto del antiguo foro? En la calle Sant Roc se han encontrado restos de capiteles con decoraciones que indican que hubo un foro. ¿Tuvo Mahón sus propios baños? Conociendo a los romanos seguramente que sí. ¿Y los judios? Algunos textos apuntan a que Mahón tuvo su judería en la zona de la calle Bonaire y la plaça del Padronet. ¿Pudieron encontrar los cristianos una sinagoga en funcionamiento?.
Como casi todas las ciudades europeas en Mahón debieron convivir distintos tipos de arquitecturas, de diferentes épocas y en diferentes estados de conservación. Algunos edificios de aquel periodo que aún se conservan en Ciutadella o en algunos puntos de Mallorca pueden darnos pistas de esa mezcla y de como configuran el aspecto de la cuidad. Es una imagen incompleta pero ya tiene elementos que permiten soñar, imaginar y unir algunos puntos para ver qué surge y qué ciudad destapa.
La siguiente etapa a estudiar es un aspecto que en todos los casos, pero especialmente en el de Mahón, define y configura la morfología y el trazado de sus calles; el terreno sobre el que se asienta.